Si me preguntasen, aunque nadie lo hará, a quién votaría en las elecciones, respondería que, considerando que todos parten de la misma base de promesas por cumplir para mejorar el mundo y mi vida en él:
votaría a un partido que encuentre la manera de desarrollar su campaña electoral sin causar contaminación acústica y la propia de usar generadores eléctricos cuya necesidad para un evento de repartir panfletos me queda incomprensible.
votaría a un partido que no genere residuos innecesarios con cartas postales que, sin abrir, desde el buzón van directas a la basura (¿papel o plástico?).
votaría a un partido que sepa expresar sus ideas con claridad y desde la perspectiva de la primera persona. Es decir, no me vale que me cuenten lo mal que lo estaban, están o estarán haciendo los otros. Además con un tono de amenaza a mi responsabilidad por haberles elegido.
votaría a un partido que entienda que regalar rosas o cosas con fines de propaganda es corrupto y poco ético, teniendo en cuenta que el receptor de la rosa la ha pagado con sus impuestos. Tampoco necesito otro tote bag.
votaría a un partido que tenga un mínimo gusto por el diseño, tanto visual como sonoro y verbal. Y por lo tanto sabría valorar el trabajo de las personas que hagan su capricho realidad consumible y agradable.
votaría a un partido que se inventara un nombre que no suene a una pancarta soviética. Aunque sea para que quede bien en el tote bag.
votaría a un partido cuyo propósito expresado públicamente sonaría algo más desarrollado que el de una Miss Universo: ser guapa y que haya paz en el mundo.